¿Qué es el Juego de Palos o Juego de Garrote Venezolano?


El Juego De Garrote Venezolano, o Juego de Palos como también se le conoce, es un tipo de esgrima popular-campesina que es empleada para la defensa personal. Es originaria de Venezuela y tiene una antigüedad mayor a los 200 años; se ejecuta con palos/garrotes de madera que oscilan entre 70 y 90 cms de largo y con un grosor de 1 a 2 cms. Su dinámica gira en torno a los ataques y defensas que son ejecutados con el cuerpo provisto de un garrote y pudiéndose emplear cuchillos y machetes, o también con el cuerpo desarmado.

Al tener un origen popular se sitúa dentro de la historia, cultura, valores y saberes populares que forman parte de la identidad venezolana. Es así que en el repertorio de las variadas manifestaciones culturales tradicionales venezolanas se puede encontrar el conocido baile “El Tamunangue”, el cual incluye en su performance la “batalla” en la que se hacen escenificaciones que referencian al Juego de Garrote, aunque hay que destacar que este sistema de lucha, a diferencia del Tamunangue, no emplea música ni se incorpora a ninguna devoción religiosa y no es una coreografía si no un sistema de defensa.

“El Juego de Garrote Venezolano es una práctica que adquiere un aspecto medular en el acervo histórico venezolano en tanto que, como práctica, se inserta dentro de manifestaciones como el Tamunangue (Rohring 1999, p. 58)”

Así, y tomando en consideración la atención que se le viene dando a las llamadas expresiones culturales liberadoras del pueblo en materia de políticas de Estado, se hace notar la necesidad de reivindicar el Juego de Garrote Venezolano por sí mismo como patrimonio cultural de la nación, y con ella la urgencia de preservar y difundir, y para ello sistematizar los elementos que alimentan y conforman su práctica. (Juego de garrote venezolano, fundamentos socioculturales para su enseñanza. Javier Rivas Domínguez.) Desde esta perspectiva, el equipo de jugadores y aprendices que orientan a la fundación ha iniciado estrategias que conectan la investigación y la práctica del Juego de Garrote o Palo Venezolano, con la gerencia y gestión de una organización que sustenta su organicidad en el registro y sistematización tanto de la manifestación cultural tradicional, así como de la gestión de la organización y sus diversos planteamientos y áreas en desarrollo.

El Patio


Es el espacio tanto físico como humano que acoge la práctica del Juego de Palo o Garrote, incluyendo los aspectos de entrenamiento corporales y técnicos; también es el mismo espacio donde se desarrolla una permanente investigación interdisciplinaria del Juego. Desde la tradición, es en “El Patio” donde los discípulos y estudiantes reciben las primeras lecciones sobre el Juego de Palo. En él se explora la corporalidad de nuestro ser desde una perspectiva integral, enmarcada en la autodefensa, en el acto de salvaguardar la integridad física y en los contenidos simbólicos que contiene y le dan forma a nuestro comportamiento.

Entendemos este espacio como un laboratorio creativo, de construcción y destrucción de corporalidades y expresiones enmarcadas en una estética corporal de la defensa.

El Patio de la Fundación Cultural Jebe Negro se caracteriza por mover las fronteras entre las distintas disciplinas y saberes que convergen en él, a través del intercambio sistémico de sus integrantes. Creemos que es en los vínculos y las intersecciones donde las manifestaciones culturales como el Sistema de Armas Venezolano gestan nuevos conocimientos. Proceso que relacionamos como un camino, donde lo relevante no está en el llegar, si no en la atención al andar, al caminar, a la senda. Son esas las dimensiones de este proceso que consideramos importantes y que surgen de la necesidad de germinar nuevos organismos, cuerpos y contenidos desplazándose en el espacio, movimientos que revelan procesos creativos, que desembocan en el cuerpo defenso.

Mirada, Cuadro y Pisada


Roberto Santaella expone:

“Mirada, Cuadro y Pisada, son los cimientos que permiten explorar y construir corporalidades defensas, es en esta triada donde lo antiguo de la tradición del juego de palo venezolano se conjuga con lo nuevo, con las experiencias y vivencias de cada jugador del patio de la Fundación; los conocimientos encarnados en los cuerpos de los jugadores debaten sobre el problema de la sobrevivencia, sobre la protección de la integridad física; ¿Qué hacer en una situación de vida o muerte, donde la continuidad del respirar es promovida por una tercera persona?”.

Esta pregunta que surge es atemporal, el ser humano se la ha cuestionado durante toda su historia, ha sido respondida de diversas formas y soportada en cada contexto histórico y sociocultural en donde surgía.

Así mismo, en Venezuela, país latinoamericano del caribe, surgía esta pregunta mientras la necesidad de sobrevivencia se sentía en la piel, a la vez que un sincretismo cultural se gestaba producto de la colonización de culturas europeas que, de alguna u otra forma, desplazaron a las culturas originarias de toda la región. Así en Venezuela y en toda Latinoamérica y el Caribe habitaban cuerpos vivos que mantenían sus anhelos de libertad y de proteger sus creencias; en la carne, en la precariedad de su entorno económico, político y social, desde este “vivir” se fueron construyendo métodos, códigos y gestuales que se presentaban en los cuerpos, transformándolos en cuerpos defensos.

El Patio de Jebe Negro es un espacio cambiante, donde los paradigmas se revelan desde la práctica y la reflexión que surge de ella misma. El juego evoluciona por el profundo análisis de las contradicciones culturales sobre lo que es la violencia, la agresión física, psicológica y espiritual. Concebimos al Juego de Palo y al Patio como el espacio en el cual miramos y sentimos la violencia para comprenderla como paradigma cultural de la postmodernidad, esto nos permite generar procesos de resignificación de lo humano que somos.

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El Cuadro


El cuadro es otro fundamento del sistema de armas, Eduardo Sanoja lo define: “Figura geométrica trazada en la tierra o marcada con tiza en el suelo, para que el aprendiz ejercite los desplazamientos. La conservación del cuadro es pilar fundamental en el juego del garrote”.

Para nosotros, los jugadores de Jebe Negro, la mirada, el cuadro y la pisada se integran; se trabajan en simultáneo, se complementan, generando el primer nivel de ejercicios funcionales que permiten el aprendizaje adecuado del sistema.

Daniel Perales plantea: “El cuadro establece las distintas distancias que confluyen de él. Se trata de una figura geométrica a manera de cruz, cuadrado, círculo y otros, que es trazada en el piso con la intención de enseñar la pisada o las pisadas.

La pisada es una acción de desplazamiento del cuerpo como acto defensivo u ofensivo, basado en el cambio de posición de los pies, según un esquema de técnicas de desplazamientos y posicionamiento llamado Cuadro. Así, la pisada será circular, natural, sólida o franca, cruzada, forzada hacia adelante, forzada hacia atrás y plantada. La pisada posee distintas calidades, usos, maneras. Es fundamental saber dónde va el peso en los pies, cuartear, dejar zamurito y afincar. Finalmente debe hacerse todo esto mirando al oponente y no al piso. Así pues, la pisada constituye un sistema complejo de movimientos cuya función es mantener la guardia sea ésta de perfil o de frente, defenderse y atacar estableciendo una adecuada relación de distancia, trabajo que está íntimamente relacionado con el cuadro”.

Pisada


La pisada es una acción de desplazamiento del cuerpo como acto defensivo u ofensivo, basado en el cambio de posición de los pies, según un esquema de técnicas de desplazamientos y posicionamiento llamado Cuadro.

Así, la pisada será circular, natural, sólida o franca, cruzada, forzada hacia adelante, forzada hacia atrás y plantada. La pisada posee distintas calidades, usos, maneras. Es fundamental saber dónde va el peso en los pies, cuartear, dejar zamurito y afincar.

Finalmente debe hacerse todo esto mirando al oponente y no al piso. Así pues, la pisada constituye un sistema complejo de movimientos cuya función es mantener la guardia, sea esta de perfil o de frente, defenderse y atacar estableciendo una adecuada relación de distancia, trabajo que está íntimamente relacionado con el cuadro

Mirada


La mirada, el observar, percibir, ver, es lo originario a educar, a tomar consciencia de esa mirada, de ese ver.

Para los griegos, ver siempre fue sinónimo de conocer. La etimología de la lengua griega nos enseña que idea, eidos (el objeto del conocimiento) e imagen, eidolon (el objeto de nuestra visión), tienen la misma raíz: Ver, idein. La misma palabra idea, el eidos , antes de convertirse en el ente invisible por excelencia de la metafísica, es decir, de una región que está más allá de la física y de su visibilidad. De esta reflexión aseguramos que la riña inicia con la mirada, dos modos de ver: - uno, el que ve las cosas visibles y cambiantes con los ojos del cuerpo, -el otro, el que ve las invisibles e inmutables con los ojos del espíritu.

Este segundo modo de ver identifica lo subjetivo, los códigos socioculturales, intenciones, emociones que se materializan en los actos de ese otr@, proyectados en la corporalidad de quien se encuentra en el terreno de la lucha o en sus linderos.

La mirada define el cómo nos presentamos en estos terrenos, formando así parte fundamental de nuestro sistema.